El modelo que Adidas presentó como balón de fútbol de la Copa del Mundo Rusia 2018 se llama Telstar 18. Se trata de un diseño renovado del clásico Telstar (1968) y encierra unas cuantas curiosidades geométricas y tecnológicas.
El Teslar del Mundial de México 1970 fue el primero en utilizar la forma geométrica del icosaedro truncado para el esférico (con sus 20 hexágonos y 12 pentágonos regulares). Pero un balón «esférico», lo que se dice esférico, no puede ser al 100% al estar fabricado con paneles. El icosaedro truncado –de caras planas– tiene una esfericidad del 86,74%, lo que hace que al inflarlo adopte una forma bastante más esférica (cercana al 95%) cercana a la ideal. Otro sólido, el rombicosidodecaedro, es todavía más esférico (93%, sin inflar) pero como tiene muchas más caras y aristas sería más costoso de fabricar.
El balón Jabulani de Sudáfrica 2010 utilizaba un patrón basado en un octaedro con formas curvas y en los balones Brazuca de Brasil 2014 y Telstar de Rusia 2018 el diseño está basado en un cubo: seis caras idénticas que en vez de ser cuadradas se descomponen en un patrón con simetría de rotación que se entrelaza perfectamente. Gracias a los avances en materiales y a que en vez de costuras se utiliza un pegamento especial estos balones son todavía más «esféricos» al inflarlos que los antiguos.