¿Cuántas matemáticas caben en una bolsa o, más bien, en un bote de patatas fritas? La pregunta, planteada así, podría parecer un absurdo. Sin embargo, Pringles consiguió revolucionar el mercado de los snacks gracias a la ocurrencia de Fredric Baur, un químico que hace 50 años creyó que las matemáticas y la química podrían ayudarle a crear unas patatas fritas con forma de paraboloide hiperbólico, que se venderían apiladas -y no apiñadas- en un bote cilíndrico de cartón, y que podrían eliminar así buena parte del aire que se acumula en las bolsas de plástico tradicionales.