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Consideremos un rectángulo de lados enteros. Si enviamos un rayo de luz a 45° partiendo del origen (vértice inferior izquierdo), el rayo, después de un número finito de “rebotes,” llegará seguro a otro de los vértices del rectángulo. En su recorrido, rebotará sobre la base en distintos puntos de la misma. La distancia del primero de dichos puntos, por la izquierda, al origen  representa el doble del MÁXIMO COMÚN DIVISOR de los lados del rectángulo.